NO eduques con MÉTODOS DE CRIANZA, te explico por qué

Limitaciones de los métodos de crianza

Qué es un método de crianza

Básicamente es un conjunto de ideas, propuestas o estrategias ideadas por alguien que ofrecen una estructura, una pauta para criar niños. 
La palabra método proviene del término griego methodos (“camino” o “vía”). Un método de crianza sería un medio (acciones a realizar) para llegar a un fin (criar niños). 
 
Algunos métodos te parecerán mejores que otros, más modernos, flexibles, conceptualmente más elaborados. Además muchos de ellos ayudan. Uno experimenta que dan resultado. Responden todas las dudas que tenemos cuando nos enfrentamos a lo desconocido: a cómo educar.

Por qué, entonces, no seguir métodos de crianza

Todos los métodos comparten algo que los vuelve similares: los métodos de crianza están escritos en base a un niño ideal, genérico. No al niño real que es tu hijo/a, que habita en un contexto real y que establece vínculos con la mamá o papá real, que eres tú.

Los métodos se proponen ayudarte cuando estás perdido ante la tarea de educar a tus hijos. En eso algunos son eficientes. 
Pero no siempre estás perdido.
Tú puedes aprender a conocerte y, desde ahí, crear un vínculo educativo con cada uno de tus hijos.

Obstáculos que crean los métodos de crianza

Los métodos de crianza te llevan a confundir el mapa con el territorio. El mapa, sea un mapa en papel o uno en GPS, es una representación del territorio. 
Por ejemplo, puede surgir una calle cerrada por obras, o un choque que exige un desvío... aprender a conducir por el terreno real es más complejo -y atractivo- que dejarse guiar por un GPS.

No sé si la imagen que quise compartir te resulta clara; de todas maneras quiero señalar por qué no conviene guiarse por métodos de crianza cuando educas niños reales:

1.- Un método de crianza se basa en generalizaciones

Mencioné algo al inicio. Las situaciones que describen los métodos de crianza se realizan de tal manera que sentimos que habla sobre nosotros. Sentimos que conoce lo que ocurre a nuestro hijo. Sin embargo desde el momento en que está escrito para todos, no es más que una generalización.  
“La información psicológica ha sido elaborada sobre la base de un Ser del cual, en la mayor parte de los casos, no se ha especificado cuáles son sus circunstancias sociales, culturales, económicas, etc. /.../
El que ha recibido dicha información casi siempre pensó que se trata de la descripción de la psicología del Ser Humano, y no de un Ser sumergido en situaciones existenciales y contextuales particulares.” (Juan Carlos Carrasco El rol del psicólogo y Latinoamérica)
Toda generalización se basa en información presentada de tal manera que provoca una abstracción de la persona, y esto puede llevar a invisibilizar al ser humano que tenemos delante.
 
Los métodos no conocen tu realidad, lo que vives ahora.
Pueden ayudarte -en algunos momentos- a tomar contacto con ciertos aspectos que no habías tenido en cuenta. Pero eres tú quien tiene que descubrir lo particular en lo que sucede, y decidir cómo ayudar al niño a transitar esa situación que vive. 
 
De eso se trata enseñar: de acompañar a otra persona cuando precisa orientación para desentrañar su mejor versión.

2.- Un método de crianza describe cómo llegar a un logro

Así como se habla de un niño ideal, los métodos de crianza proponen una solución ideal. Como si hubiera un único diagnóstico y uno o dos caminos alternativos para resolver adecuadamente la situación creada.  
 
Poco antes que mi hija cumpliera los 4 años, viví una etapa en que no quería dormir. 
El diagnóstico de la situación era ese: llegaba tarde de trabajar y la niña no quería dormir. 
 
Como la solución era lograr que durmiera seguí paso a paso TODAS LAS SUGERENCIAS que decían los métodos (y las personas a quien consulté). Desde ponerme firme, ser flexible, consultar al pediatra, dejar que hiciera lo que quisiera...
Y ella seguía sin dormir a una hora medianamente normal.

Ahora, ¿qué tal si el diagnóstico era errado?  
¿Y si el no dormir no fuera el problema real sino una manifestación de otro problema que vivía la niña?

Aferrada a lo que los métodos indicaban nunca hubiera conectado con esta posibilidad. 
Cuando dejé de lado lo que "debía hacer" un niño de esa edad y observé a mi hija con otros ojos, descubrí otra situación debajo del no ir a la cama. 
Una de gran dolor y abandono.

Como había conseguido un trabajo que exigía muchas horas fuera y, además, traía trabajo a la casa, teníamos menos tiempo para compartir. Mi realidad laboral le había quitado a la mamá y, como al papá tampoco lo veía mucho, su entorno afectivo se modificó.

Que yo supiera que mejorar económicamente era bueno de las dos, no era importante. Porque a los niños no les bastan las palabras que expliquen, necesitan las acciones que demuestren.

Así que, ante un diagnóstico diferente, cambié la estrategia.
Busqué una alternativa que tuviera en cuenta esta necesidad suya de saberse querida, escuchada, deseada, extrañada. 
Al tiempo comenzó a dormir mejor.
 
Al educar niños no podemos dejar de tener presente que son personas que viven en contextos con otras personas y que presentan sus necesidades y deseos aunque no se alineen con los nuestros.
Aprender a observar el vínculo es esencial para quien necesita educar.

3.- Un método de crianza fomenta la desconfianza en tus capacidades maternas

Un método indica una manera de actuar ideal. No parten de la realidad que vives tú ahora. El riesgo de seguir un ideal como si fuera real, es que induce a creer que esa manera de educar es la mejor manera.

Todo método seguido durante demasiado tiempo quita perspectiva, autonomía y encasilla en un mismo estilo de respuestas. Es decir, a mayor seguridad que dice darte un método, menor libertad de elección.
Limita tu capacidad de equilibrar el raciocinio con la intuición y el corazón.

Al cierre, MadreEnObra:

Lo dicho antes.
  • Nutre tu saber hacer con información que reconozcas válida, pero pasa el trabajo de adecuarla a lo que sucede en tu vida. 
  • Crea tu estilo para educar. 
  • Sé crítica con tu estilo educativo, para enriquecerlo y modificarlo de acuerdo a lo que precisa tu hijo en este presente y contexto.
Y no olvides compartir este artículo.
Puede ayudar a otras madres que, como tú, se han puesto en camino.

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