Cómo tener tiempo: 3 hábitos sencillos para percibirlo

Gestión del tiempo. Tiempo cotidiano de una madre

Como otras creencias limitantes, la creencia de no tener tiempo te paraliza, angustia y -por aquello de la profecía autocumplida- te quedas realmente sin tiempo para vivir de una manera más consciente y pausada. Entonces, aceleras lo que haces para así poder "tener tiempo". 

Apresurarse no es la solución.

Si bien es cierto que parte de esta creencia de "no tengo tiempo" se nutre de lo que sucede en nuestra vida cotidiana, también lo es que justamente ahí -en la vida cotidiana- es donde uno puede introducir cambios. Es difícil, claro, porque uno está inmerso en esa cotidianidad. Es como si nuestra nariz tocara en el tronco de un árbol y que alguien nos dijera que el árbol tiene ramas y hay pájaros que habitan en ellas.

Ante esta situación quedan, por lo menos, dos opciones:

  • O uno niega la existencia de ramas y pájaros
  • O uno cree en lo que se dice y comienza a realizar acciones que permitan despegar la nariz del tronco, para descubrir otra realidad.
Si quieres analizar en que se te va el tiempo, lee estas estrategias para tomar contacto con la manera en que usas el tiempo. 
En este artículo, por otra parte, hablaré de 3 hábitos que puedes incorporar a tu rutina para modificar la percepción temporal.   

Si tu nariz está muy pegada al tronco, creerás que son una ridiculez. No lo intentarás o cada vez que lo intentes dirás "qué estupidez, no funciona". 

Escucha, puede que resulte ridículo pero te aseguro que a mí me funciona. Por eso lo comparto. Inténtalo. Qué más da parecer ridículo. Quizá tú tienes que introducir algunos cambios, adaptar la propuesta a ti y -si lo haces- estaría bueno que lo comentaras para que otros se nutran de tu vivencia.

Cuando apartes la nariz de lo que estás acostumbrado y lo intentes, querrás realizar otras acciones que te ayuden a cambiar de perspectiva.
Estos son los hábitos a incorporar:

    Si tu costumbre es levantarte con despertador, saltar de la cama e iniciar el día con apremio, hazlo de manera diferente. No comiences el día mirando el celular y pensando lo que tienes que hacer. Date unos minutos para sentir, percibir tu cuerpo, respirar, escuchar sonidos de la calle. 

    Tú crees que adelantas trabajo porque contestas mensajes mientras desayunas, miras las redes sociales en el baño o escuchas audios mientras vistes a tu hijo, pero simplemente estás "fuera". En realidad no avanzas nada y, lo que es peor, te pierdes de:

    • Percibir las sensaciones en tu cuerpo, cosa esencial para detectar si algo funciona mal.
    • Estar con tu hijo, cosa esencial para que él sienta que vale la pena para ti.
    • Anclar un cable a tierra para que no te estreses cuando estés en medio de una tarea compleja, pues el cable te ayuda a "descargar" energía.

    Percibe el "ahora", tu tiempo presente

    ¿Cómo lo puedes hacer?

    • Programa el despertador para que suene dos veces:
      • En el horario habitual, hora en que la familia entera se despierta y comienza el murmullo
      • 10 o 15 minutos antes de lo acostumbrado.
    Esos 10 o 15 minutos serán para ti. 
    Únicamente para ti.
    Para que te sientas viva. 
    Para que recuerdes que eres una mujer hermosa, además de trabajadora y madre.
    Para que puedas percibir el entorno y acumular calma antes de abrir los ojos.

    Durante esos minutos toma consciencia del momento presente

    • Percibe el roce de las sábanas, el sonido que hacen apenas te mueves. 
    • Siente en tu cuerpo el ritmo de tu respiración.
    • Si surgen pensamientos y tareas para hacer, no los sigas. Vuelve a respirar observando cómo tu abdomen se mueve suavemente.
    • Sonríe. Tienes todo el ahora para ti.
    • Nuevamente, cuando surja "todo lo que tienes que hacer" no le hagas caso a esos pensamientos. La mente juega malas pasadas cuando se cree más de lo que es. Si te hace bien, dile Gracias por avisarme, chau. Y vuelve a respirar.

    ¿Dices que me despierte antes sólo para percibir?

    Básicamente sí. Percibir el silencio, la calma del amanecer, lleva a percibirte a ti misma. Cuando aprendes a tomar contacto contigo, algo se aquieta. A medida que adquieras práctica, notarás que el tiempo te hace espacio en el ajetreo. Porque comienzas a valorar esa sensación que tienes al amanecer. Y querrás cuidarla (ya aprenderás otras maneras de cuidarla)

    ¿Y el resto del día?

    Esta manera de despertar ayudará, a medida que adquieres práctica, a conseguir calmarte en otros momentos del día.
    • Cuando comienzas a acelerar -porque siempre en el trabajo uno tiende a apurarse-, recuerda cómo respiras en la mañana y hazlo: enlentece la manera en que respiras y vuelve al "ahora"
    • Lo que pueda pasar, no está pasando ahora. Que tus pensamientos no escapen al futuro; si vas a analizar para encontrar una solución, tus pensamientos tienen que estar aquí, atentos.

    Date la oportunidad de empezar el día en forma diferente. 

    Además del tiempo que pasamos ante las pantallas, otra cosa que nos lleva mucho tiempo es la queja. Quejarnos por el pasado que nos trajo a este presente o por el futuro que no llega nunca, parece una buena solución cuando lo que vivimos no nos gusta o no nos hace bien.

    Pero, ¿sabes qué es más terrible? Que quejarte no permite que cambies lo que no te agrada. Y si tú no lo cambias, nadie lo hará dado que solo a ti corresponde cambiar lo que no te agrada (no a la otra persona).

    Inviertes horas en despotricar contra el padre que no pasa la pensión o contra el niño que parece no dejar de hacer cosas de niño, y día tras día la situación se repite como en la película El día de la marmota. Te parece buena idea porque encuentras desagradable la situación de vida que transitas, pero es lo peor que puedes hacer.

    Quejarte impide reconocer qué elecciones puedes tomar y, aunque pequeña, esa elección cambiará algo de tu realidad. Por ejemplo, aceptar la situación y pedir ayuda legal ante el problema de pensión. O aceptar la conducta de tu hijo y observar qué emoción despierta en ti para dar respuestas que eduquen, no que condenen.

    Al aceptar lo que vives te quedas en el presente, en lo que sucede ahora. Y es ahí donde puedes actuar. 
    En lugar de evadirte con la queja, acepta lo que vives.
    Ojo: Aceptar no quiere decir no cambiar lo que quieres que cambie.
    Aceptar significa que reconoces lo que hoy es, y decides qué acciones tomarás para modificarlo.

    Aceptar lo que es y agradecer nos permite conectar con otras personas. Encontrarnos con ellas o con sus obras. Estar en el ahora, conscientes de lo que sucede.

    Así que, cada vez que te encuentres quejándote

    • Dale la vuelta y agradece que te diste cuenta
    • No justifiques que tienes razón de quejarte.  Cuando tus pensamientos encuentran mil motivos para animarte a la queja, elige controlar lo que piensas 
      • haz que cada uno de tus dedos toquen de a uno en alguna parte de tu cuerpo y cuéntalos
      • cuenta cuántas baldosas hay en la habitación, o cuántos muebles y ventanas.
      • recuerda que tú eres la que observa lo que piensas, no eres tus pensamientos. 
      • si, aún haciendo cosas como las que mencioné, sientes una fuerte emoción en tu cuerpo (tensión, opresión u otra) canalízala para que no te afecte a ti ni a la otra persona. Por ejemplo, ve al baño o a otro lugar lejos de quien te hace sentir la queja, y grita, baila, da golpes de Kung fu en el aire o en algo blando (almohadón, toallas, etc.). Que la emoción se distienda.
    • Respira normal pero antenta al movimiento del aire hasta que la calma vuelva.
    • Cuando la paz vuelva, escribe qué acciones puedes tomar, o en quién puedes apoyarte para comenzar a salir de esa situación.
    Una de las principales dificultades para tener tiempo en casa es la idea de orden que nos gobierna. Para algunas mujeres el orden significa:
    • Un lugar museo, donde cada cosa tiene un sitio, siempre el mismo. Cuando alguien deja esa cosa en otro lugar, ocurre un lío.
    • Un lugar aséptico, donde todo es ultra nuevo, moderno, impecablemente blanco. Y no hablo de los cuidados a tener ahora, en tiempos de coronavirus.
    • Un estar todo el día limpiando y guardando cosas. Con lo cual la falta de tiempo parece natural.
    Para mí, un ambiente ordenado es cuando disfruto tanto del lugar como del momento.
    Llegar a casa después del trabajar y ponerme a ordenar no me resulta agradable. Por eso elijo ordenar en otros momentos, pero cada día ordeno algo.
    • Por ejemplo, antes de salir de casa dejo organizado el dormitorio. Extiendo la cama y junto la ropa.
    • Antes de irme a acostar dejo organizada la cocina pues me da sensación de amanecer distendido. Si no quiero lavar de noche, pongo las cosas en el horno (ojos que no ven, corazón que no siente)
    • Además, antes de dormir, repaso mi día. Más adelante te cuento cómo.
    Hago estas cosas con flexibilidad. Si surge algo que lo impida, no me quita el sueño. 
    Poner orden está a mi servicio, y no yo a servicio del orden.
    Claro que hay días extraordinarios de limpieza general, como decían en mi barrio cuando era chica. Días de poner la casa patas para arriba y organizar muchas cosas. Muchas cosas no es todo, ojo. La limpieza de la casa nunca termina y puedes quedarte sin salir al parque si intentas "limpiar todo".
    Así como el desorden quita tiempo, perseguirnos porque no está todo en orden, también.
    Date la posibilidad de vivir en un entorno CASI ordenado.

    Antes de dormir, revisa tu día.

    Así como limpias el espacio también es posible dedicar tiempo a hacer una limpieza interna. Limpieza y orden en tus pensamientos, sentimientos, afectos.
    Si no logro sentarme a meditar, al menos vuelvo consciente lo vivido dedicando unos minutos a repasar el día:
    • ¿Cómo fue? 
    • ¿Hay algo que deba reparar ante otra persona? 
    • ¿Disfruté? 
    • ¿Compartí el paso del tiempo con los que quiero?
    • ¿Veo algo que conviene cambiar para mañana?

    Elige por cuál de estos hábitos comenzarás

    ¿Escuchaste el dicho en los detalles está la diferencia? Es que las pequeñas elecciones afectan mucho nuestra vida, y la mayoría del tiempo no las hacemos conscientes. Las grandes decisiones las meditamos en forma consciente, pero las chiquitas... se nos pasan como cosas obvias.

    Para aprender a vivir con tiempo, estas pequeñeces son las que hacen la diferencia.
    El goteo de tiempo pasa por:
    • No conectar con nuestro cuerpo y sus limitaciones, por eso te propongo que empieces el día con calma.
    • No conectar con los otros y sus gestos hacia nosotros nos aisla de los afectos, por eso es esencial agradecer y aceptar lo que hoy es.
    • No conectar con nuestro espacio físico y personal agota, por eso es sano crear un orden armonioso para percibir tu vida ordenada.
    No olvides, MadreEnObra, que el cambio empieza por ti.
    Comparte este artículo si crees que puede ayudar a otra persona a descubrir maneras para tener tiempo.
    Gracias.